Clara Peya lleva más de una década rompiendo moldes gracias a su música comprometida que trasciende y derriba cualquier barrera. Con el piano como fiel compañero, la polifacética pianista compone canciones que fluctúan entre el pop, la música de cámara, el jazz y la electrónica, dando lugar a una discografía prolífica que apuesta por la libertad y por visibilizar lo invisible. Peya se ha convertido, sin duda, en una de las compositoras y pianistas más interesantes y transgresoras de la escena contemporánea actual de nuestro país, alguien que huye de los tópicos y una creadora única.
Clara Peya lleva más de una década rompiendo moldes gracias a su música comprometida que trasciende y derriba cualquier barrera. Con el piano como fiel compañero, la polifacética pianista compone canciones que fluctúan entre el pop, la música de cámara, el jazz y la electrónica, dando lugar a una discografía prolífica que apuesta por la libertad y por visibilizar lo invisible. Peya se ha convertido, sin duda, en una de las compositoras y pianistas más interesantes y transgresoras de la escena contemporánea actual de nuestro país, alguien que huye de los tópicos y una creadora única.